Cuando llega el calor, apetecen bebidas frías, suaves y fáciles de preparar. Y pocas opciones son tan veraniegas como una buena horchata valenciana. Esta bebida tradicional, elaborada con chufa, agua y azúcar, tiene una textura cremosa y un sabor dulce muy característico que combina muy bien con recetas frías.
En esta ocasión vamos a preparar una horchata con CBD, una versión sencilla de la horchata casera a la que se añade aceite CBD al final de la elaboración. La clave está en no calentar el aceite, integrarlo bien y ajustar la cantidad siempre según las indicaciones del fabricante.
Además, es una receta perfecta para quienes buscan una bebida diferente en verano sin complicarse demasiado. No hace falta pasar calor en la cocina para prepararla, no requiere de ingredientes raros. Y además, puede adaptarse al gusto de cada persona: más dulce, menos dulce, más líquida, granizada o incluso combinarla con otros sabores.

¿Qué es la horchata con CBD?
La horchata con CBD es una bebida fría elaborada a partir de chufas hidratadas, agua, azúcar o edulcorante y unas gotas de aceite CBD. A diferencia de otras recetas más complejas, no requiere cocción ni técnicas especiales: solo remojo, triturado, colado y refrigeración.
Además, al prepararla en casa como ya hemos dicho anteriormente puedes ajustarla al gusto en cuanto el dulzor, la textura y la intensidad del sabor. También puedes hacer una versión más ligera reduciendo la cantidad de azúcar o usando edulcorante.
La chufa: el ingrediente estrella
La chufa es el ingrediente principal de la horchata. Aunque muchas personas la asocian con un fruto seco por su aspecto, en realidad es un pequeño tubérculo con sabor dulce, terroso y ligeramente almendrado.
Para conseguir una buena horchata casera, la calidad de la chufa importa mucho. Lo ideal es utilizar chufas limpias, en buen estado y sin olores extraños. Antes de triturarlas, conviene lavarlas bien y dejarlas en remojo varias horas para que se hidraten correctamente.
Si quieres preparar una versión más cercana a la horchata tradicional valenciana, puedes usar chufa de Valencia, uno de los ingredientes más reconocidos dentro de esta bebida.
¿Por qué añadir CBD a una receta fría?
El aceite de cannabidiol encaja especialmente bien en recetas frías porque no necesita cocinarse ni someterse a altas temperaturas. En una bebida como la horchata, se puede añadir al final, remover bien y servir directamente.
Además, la horchata tiene una textura cremosa que ayuda a suavizar el sabor herbal que pueden tener algunos aceites de cannabidiol. Si el aceite tiene un perfil más intenso, se puede equilibrar con canela, vainilla o ajustando ligeramente el dulzor.
Eso sí, no conviene añadir el aceite sin medida. La cantidad dependerá siempre del producto utilizado, de su concentración y de las indicaciones del fabricante. Por eso, en esta receta no recomendamos una cantidad universal de gotas o cucharadas.
Horchata con CBD
Ingredientes
Equipo
Method
- Lava bien las chufas con agua fría.
- Colócalas en un bol, cúbrelas con agua y déjalas en remojo durante al menos 8 horas.
- Escurre las chufas y pásalas a una batidora o robot de cocina.
- Añade parte del litro de agua y tritura hasta conseguir una mezcla fina.
- Incorpora el resto del agua y vuelve a triturar unos segundos.
- Cuela la mezcla con un colador fino, tela limpia o bolsa para bebidas vegetales.
- Presiona bien la pulpa para extraer todo el líquido.
- Añade el azúcar o edulcorante y remueve hasta disolver.
- Incorpora el aceite CBD al final, siempre siguiendo las indicaciones del fabricante.
- Remueve bien, enfría en la nevera y sirve la horchata bien fría.
Nutrición
Notas
No calientes la horchata después de añadir el CBD.
La horchata cuanto más fresca mejor estará
Si usas hielo, la bebida puede quedar más aguada.
La canela y la vainilla ayudan a suavizar el toque herbal de algunos aceites CBD.
Conserva la horchata en la nevera y consúmela preferiblemente en 24-48 horas.
¿Has probado esta receta?
Let us know how it was!Formas de servirla
La horchata puede servirse de varias formas, y cada una cambia bastante la experiencia. La opción más clásica es tomarla líquida, bien fría y recién removida, para disfrutar de una textura suave y ligera.
También puede servirse semilíquida, con una textura más densa y muy fría, a medio camino entre la horchata tradicional y el granizado. Es una opción perfecta si buscas una bebida más cremosa y refrescante.
Otra forma muy habitual es tomarla granizada, ideal para los días de más calor. En este caso, la horchata se sirve con una textura helada y ligeramente cristalizada, mucho más refrescante que la versión líquida.
Además, en muchas horchaterías también se combina con otros granizados. Una de las mezclas más populares es la horchata con granizado de limón, que aporta un contraste más ácido y ligero. También puede servirse con granizado de café, una combinación más intensa, con el dulzor de la horchata y el toque tostado del café.
Si vas a preparar horchata con cannabidiol, lo más práctico es añadir el aceite CBD al final y remover bien antes de servir. En las versiones con granizado, puede ser mejor incorporarlo en el vaso justo antes de tomarla para controlar mejor la cantidad y repartirlo de forma más uniforme.
Cómo conservar la horchata con cannabidiol
La horchata casera debe guardarse siempre en la nevera, en una botella o jarra bien cerrada. Lo ideal es consumirla en 24-48 horas para disfrutar mejor de su sabor y textura.
Antes de servirla, remueve o agita suavemente el recipiente. Es normal que aparezca algo de separación, sobre todo si la bebida no lleva estabilizantes.
Si has añadido el aceite a toda la jarra, recuerda remover bien cada vez que vayas a servir un vaso. Si prefieres una opción más controlada, conserva la horchata sin cannabidiol y añade el aceite solo en el momento de tomarla.

La horchata con cannabidiol es una forma sencilla de preparar una bebida fría diferente, manteniendo la esencia de la horchata tradicional y añadiendo el aceite de cannabidiol de manera práctica.
Lo importante es preparar la base con calma, enfriarla bien y añadir el aceite al final, sin aplicar calor y respetando siempre las indicaciones del producto. Así conseguirás una receta refrescante, cremosa y fácil de adaptar a tu gusto.








